Reflexiones II
En este segundo bloque, hemos seguido indagado en el campo
gastronómico con magníficos resultados. De este modo, se ha podido
constatar la evolución de la cocina tradicional hasta la moderna,
siendo verdaderamente enriquecedoras las aportaciones hechas al
respecto por parte de mis compañeros y compañeras, además de
repasar otros conceptos ya tratados anteriormente, como la urgencia
de que los alumnos sean plenamente conscientes de la que hay que
aprovechar los alimentos.
Asimismo, hemos aprendido a analizar el etiquetado de los artículos
alimenticios, lo cual puede ser tan útil como decisivo a la hora de
elegir qué producto consumimos. De hecho, creo sinceramente que es
imprescindibles que los ciudadanos sepan leer y entender las
etiquetas de los diferentes productos. En este sentido, enseñar a comprender elementos como la tabla nutricional o el significado de la
cantidad diaria orientativa puede dar un significativo valor añadido
a la escuela.
Con la actividad “vamos a jugar con...”, se ha puesto de
manifiesto la posibilidad de elaborar juegos para complementar la
formación del alumnado. Y es que, aprender mediante un modo lúdico,
resulta en infinidad de ocasiones mucho más productivo que hacerlo
mediante metodologías convencionales, a la vez que permite el
desarrollo de competencias transversales como la comunicación o la
capacidad de trabajar en equipo. Visto esto, ésta podría ser una
excelente manera de aplicar lo aprendido al alumnado.
A modo de conclusión, considero que todo lo aprendido es de interés
en nuestra vida cotidiana así como para ser tratado en el aula, ya
que considero esencial tener buenos hábitos alimenticios. En
particular, estoy muy satisfecho de haber aprendido el concepto de
“educación del gusto”. Así, entender que en cuestiones de
alimentación y nutrición no basta con la teoría sino que es
imprescindible la apasionante experiencia de probar.



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